En principio, podemos diferenciar dos tipos de ganadería:
Extensiva. Esta es la ganadería tradicional, al aire libre, que aprovecha los recursos del medio ambiente, a través del pastoreo del ganado. Esto significa que la inversión de recursos por parte del ganadero es más baja, pero al mismo tiempo se requieren grandes extensiones de tierra.
Intensiva. Esta es la ganadería de espacios reducidos, como en corrales, establos y establecimientos en los que los animales suelen habitar, aunque no siempre en las mejores condiciones de vida: sin posibilidad de desplazarse a voluntad, a menudo están hacinados y contagiados de enfermedades, lo cual obliga al suministro frecuente y masivo de antibióticos. Es la respuesta industrial a la enorme demanda de productos cárnicos, ya que producen de manera constante, continua y rápida, aunque se trate de alimentos de mucha más baja calidad. La ganadería que se encuentra encerrada en establos se denomina ganadería estabulada