LA INFLUENCIA NATURAL
Aunque el progreso tecnológico reduce la influencia del medio natural sobre las actividades humanas, este todavía ejerce una notable influencia sobre éstas. No podemos olvidar que es, al mismo tiempo, un factor positivo puesto que aporta recursos para el ser humano, y negativo, por los riesgos naturales que representa.
1. Influencia del medio en la actividad humana
El medio natural, además de constituir el hábitat, proporciona al ser humano recursos para satisfacer sus necesidades.
■ El relieve influye sobre el poblamiento que tiende a situarse en zonas llanas. Asimismo, condiciona los aprovechamientos agrarios pues las áreas bajas son más adecuadas para el cultivo y proporciona recursos minerales y energéticos. Además, condiciona las vías de comunicación y el transporte. En general, en España el relieve no es muy favorable pero en ocasiones constituye un atractivo para el turismo debido a su singularidad y su valor paisajístico.
■ El clima también incide sobre la población y su hábitat, pues el ser humano tiende a concentrarse en las zonas más apacibles. Influye igualmente sobre la actividad agraria, favoreciéndola en las áreas de temperaturas suaves y dificultándola en áreas de temperaturas extremas y de escasas precipitaciones, que obligan a recurrir a técnicas de regadío y cultivos bajo plástico. En el caso de España, además, las condiciones atmosféricas representan una importante fuente de energía renovable, a través del viento (energía eólica) y de la radiación solar (energía solar).
■ La existencia de agua es igualmente fundamental y atrae los asentamientos humanos, bien para su consumo directo –agricultura, uso doméstico,etc.– o para otros usos como la producción hidroeléctrica, la acuicultura o los deportes náuticos. En España, donde los recursos hídricos proceden principalmente de las precipitaciones, existe en buena parte del territorio un déficit hídrico derivado de la irregular distribución de las precipitaciones, de las deficiencias de las condiciones y de la desigual distribución de la demanda. Ello obliga a costosas obras de infraestructura, como trasvases, embalses o plantas desaladoras.
El aprovechamiento de los recursos hídricos requiere realizar obras hidráulicas, es decir, infraestructuras o instalaciones destinadas a captarlos, almacenarlos, transportarlos y tratarlos. En España, algunas cuentan con una larga tradición histórica y otras son de desarrollo reciente.
a) Las aguas supericiales, sobre todo los ríos, se aprovechan mediante embalses, canales y trasvases.1. Los embalses son grandes extensiones de agua almacenada artificialmente detrás de una presa o barrera transversal a la corriente. Su número ha aumentado desde principios del siglo XX hasta sumar más de 1 300 (1 383) ya que se han aprovechado los desniveles de los ríos principales para su ejecución. Se utilizan para la producción de electricidad; el regadío agrario; el abastecimiento urbano e industrial; y la regularización del caudal de los ríos para evitar inundaciones; algunos tienen además
usos recreativos como la natación, la pesca o la navegación. No obstante, los embalses presentan ciertos problemas. Son caros. Se aterran por la acumulación de sedimentos que hacen que disminuya su capacidad. Algunos no son rentables por haberse construido en áreas con insuficiente alimentación de agua o fuerte evaporación; o por proporcionar riego a producciones excedentarias en la UE. Provocan impactos sociales, como la inundación de pueblos y tierras de uso agrario. Y causan alteraciones medioambientales, al modificar el caudal de los ríos y reducir su aportación de sedimentos. Por eso, en la actualidad no se prevé la construcción de un número significativo de nuevos embalses.
2. Los canales de distribución de agua suman más de 15 000 km. Su principal problema son las fugas causadas por la antigüedad o el mal estado de muchos tramos.
3.Los trasvases son transferencias de agua entre cuencas excedentarias y deficitarias. En la actualidad funcionan 38, entre los que destaca el del Tajo-Segura. Algunos generan conflictos entre las zonas receptoras y las zonas suministradoras del agua.
b) Las aguas subterráneas se aprovechan mediante pozos y galerías para usos agrícolas, industriales y urbanos, especialmente en el sur y el levante peninsular, Baleares y Canarias. Su utilización permanente no es siempre viable, por lo que resulta necesario coordinar las extracciones con los recursos supericiales.
c) Otros recursos hídricos, como el agua desalada o el agua depurada, se aprovechan en las áreas con mayor escasez, como el litoral levantino peninsular y las islas Baleares y Canarias.
1. Las plantas desalinizadoras obtienen agua dulce a partir del agua del mar o del agua salobre, subterránea o superficial. Se emplea para uso doméstico, industrial y agrícola. España ocupa el primer lugar de la UE en desalinización, con más de 700 plantas. Los principales problemas de esta técnica son el elevado coste de las instalaciones, aunque con ten-
dencia a reducirse; el alto consumo energético; y la eliminación de la salmuera.
2. Las estaciones de regeneración de aguas residuales —ERAR— tratan el agua depurada para reutilizarla en usos que no requieren agua potable, como el riego agrícola y urbano, la industria, el mantenimiento de caudales fluviales mínimos, o la recarga de acuíferos. El principal problema son las reticencias de los regantes por miedo al rechazo de sus productos. Por ello, España cuenta con un plan para impulsarla.
d) Las obras para tratar los recursos hídricos son las plantas potabilizadoras, que tratan las aguas que se van a beber, y las plantas depuradoras, adonde van las aguas residuales para evitar que contaminen.
Los recursos hídricos españoles se regulan por la Ley de Aguas, que organiza su gestión y planiicación.
1. Los planes hidrológicos de cuenca determinan los recursos, necesidades y obras de cada demarcación hidrográfica. Son elaborados por las confederaciones hidrográficas en las cuencas intercomunitarias y por los gobiernos de las comunidades autónomas en las cuencas intracomunitarias.
2. El Plan Hidrológico Nacional coordina los planes de las cuencas y diseña las actuaciones generales. Es elaborado por el Estado y sus objetivosse proponen cumplir la normativa europea (Directiva Marco del Agua).
3. Asegurar el suministro de agua a todo el territorio español incrementando las disponibilidades para satisfacer la demanda y conseguir un desarrollo regional equilibrado.
4. Garantizar el uso racional del agua con el fin de asegurar su disponibilidad a largo plazo; así como su calidad y buen estado ecológico para proteger la salud humana y de los ecosistemas.
5. Paliar los efectos de las inundaciones y las sequías mediante la planificación y las obras necesarias.
■ La vegetación es un recurso de importancia capital, pues absorbe el CO2 de la atmósfera y libera oxígeno, amortigua los ruidos, reduce la evaporación, protege el suelo de la erosión• y favorece su fertilidad aportando humus. Además, proporciona alimentos para personas y animales, materias primas –fibras vegetales, madera, celulosa– y energía, siendo también un elemento destacado para las actividades recreativas. Su biodiversidad se ve amenazada por la actividad humana, que altera los hábitats naturales, y por la selección genética en la agricultura y la ganadería.
■ Los suelos también influyen sobre el poblamiento y las actividades agrarias, dado que los más fértiles han atraído a la población y son mejores para el aprovechamiento agrícola. En España, en general, los suelos no
son demasiado favorables.
2. Los riesgos naturales
Son los que proceden del interior de la Tierra, que se manifiestan en forma de seísmos y erupciones volcánicas, o del exterior como pueden ser los desplazamientos de laderas, las sequías, las inundaciones y la erosión.
■ Los seísmos son bruscos temblores de la corteza terrestre. La península ibérica está en la zona de contacto de las placas euroasiática y africana, situándose en una zona de riesgos moderados, pues solo 20 de los más
de 2500 que se producen anualmente son terremotos percibidos por la población. El Instituto Geográfico Nacional es el responsable de la red sísmica que se encarga de la observación, detección y comunicación de estos movimientos. Las zonas potencialmente más afectadas son las del sur y sureste peninsular, los sistemas Béticos, Cataluña y Pirineos. Las normas sísmicas, destinadas a reducir los daños y costes de los terremotos, deben ser tenidas en cuenta a la hora de construir edificios o infraestructuras.
■ Las erupciones volcánicas solo constituyen un riesgo en las Islas Canarias de la Palma, el Hierro, Tenerife y Lanzarote; en las demás, el riesgo es muy bajo o nulo. En la península, las arias volcánicas existente en Olot, Campo de Calatrava y el sureste son inactivas. Por tanto, la red de vigilancia volcánica se limita a las islas Canarias
■ Los desplazamientos de laderas son bruscos deslizamientos de tierra producidos en regiones húmedas por intensas lluvias o desprendimientos de rocas cuando, por la acción del hielo-deshielo y del agua, se desprenden fragmentos resultantes de su ruptura. En España afectan sobretodo a las grandes cordilleras y el valle del Guadalquivir. Para hacerles frente, se llevan a cabo obras de linaje, plantación de árboles y refuerzo de vertientes.
Los movimientos de ladera pueden ser de dos tipos: los deslizamientos del suelo que son propios de regiones húmedas con fuertes pendientes cubiertas por hierba o prados que no sujetan suficientemente un suelo saturado por fuertes lluvias. Pueden producirse a partir de un horizonte arcilloso de suelo o de una fractura de la vertiente. Los desprendimientos de rocas ocurren en vertientes en cuya cima tienen lugar rotura de rocas. Los fragmentos rotos ruedan por la ladera; se acumulan en el lugar donde se suaviza la inclinación; y pueden desprenderse si se producen tensiones locales (congelación, infiltración del agua, etc.).
■ Entre los principales riesgos climáticos de España se encuentran las inundaciones y las sequías.
• Las inundaciones suelen ser de dos tipos: el primero afecta principalmente a las áreas mediterráneas y está asociado a episodios breves y repentinos de intensas lluvias otoñales, frecuentes en las montañas cos-
teras de Cataluña, Levante, Andalucía oriental y el Cantábrico oriental; el segundo tipo afecta a las grandes cuencas hidrográficas en invierno y primavera, como consecuencia de las lluvias o de la rápida fusión de las
nieves. Los ríos más expuestos son el Duero, Guadalquivir y Ebro. En la actualidad, el riesgo hidrológico aumenta por la ocupación de los fondos de los valles, e incluso los lechos, con edificaciones e infraestructuras.
• Las sequías están provocadas por el déficit pluviométrico que suele afectar, principalmente, a la cuenca mediterránea, al sur y al sureste peninsular, en contraste con las áreas de la España húmeda del norte peninsular. Para luchar contra ellas se ha creado un sistema de previsión y obras hidráulicas.
■ La erosión del suelo consiste en el desgaste del suelo debido principalmente a la acción del viento y del agua. Es un proceso natural que se ve acentuado por la deforestación y ciertas actuaciones humanas perjudiciales. El suelo es uno de los recursos más importantes ya que sin él no pueden existir la vegetación ni la agricultura, además regula la escorrentía y contribuye a limitar el riesgo de inundación. En España, prácticamente todos los suelos sufren procesos de degradación, siendo el sureste peninsular y las islas Canarias las áreas más afectadas.
Frente a todos estos riesgos, pueden llevarse a cabo diferentes actuaciones como las redes de vigilancia sísmica, el refuerzo de las vertientes, las campañas de reforestación, el acondicionamiento del cauce de los ríos, los planes de previsión de inundaciones y sequías y las campañas de información a la ciudadanía.